10 razones por las que no estás teniendo más sexo

Escrito por Un Tipo Serio el 6 de febrero de 2014

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Esto quizás le suene familiar a algún decepcionado casanova: crees tener asegurado el éxito de tu noche porque una hermosa mujer aceptó tu invitación a tomarse un trago en tu casa. Pero luego de esa primera noche, ella no vuelve a atender tus llamadas o contestar tus mensajes. O después de unos primeros besos, ella se excusa bajo la trillada “tengo que levantarme mañana temprano” y te deja solo y decepcionado. Pero antes de culparla a ella, debes revisarte a ti mismo.

Tomando en cuenta la cantidad de nuevas plataformas que existen para conocer a otras personas y tener una cita, las mujeres no tienen reparos en rechazar a los pretendientes que no presten cuidado a ciertos detalles esenciales de la caballerosidad (o del sentido común). Por eso, si sientes que la intensidad de tu vida sexual se hunde como el Titanic, presta atención a estos consejos.  

 

1. Tu snack de medianoche

Digamos que invitaste a una chica a tu casa y pasó o que tenía que pasar. Al final, ella decidió quedarse a dormir (¡nada mal la ha pasado!), pero tú no pudiste controlar tu hambre y decidiste hacerte uno de tus acostumbrados snacks con salami, queso y demás embutidos grasosos. Lo más seguro es que ella no haya querido acompañarte en esa segunda cena tardía, pero aún más seguro es que no sintió muchas ganas de volverte a besar con tu aliento a carne procesada y tus manos grasosas. Amigos, con ellas, en esas primeras noches, no está mal aplicar cierto ayuno.

 

2. La basura (y evidencia incriminadora) regada en tu hogar

Esto es un caso verídico, de la amiga de un amigo de mi amigo: ella y él se conocieron en un bar, congeniaron, se rieron, se abrazaron. Él le invitó otro trago, ella accedió. Él la invitó a su casa, ella accedió. Ella entro a su sala y vio como la basura no estaba del todo en el basurero, y cuando decimos basura no solo hablamos de residuos de comida sino también de envoltorios abiertos y preservativos usados. Ella más nunca volvió a verlo. Seamos serios, seamos limpios (y un poco más inteligentes).

 

 3. Tus juguetes no-sexuales

Entendemos que algunos mantienen vivo ese niño geek que llevan por dentro. Que tengas un accesorio de Futurama o de Stars Wars en tu departamento no está mal. Hay para todos los gustos en el tema de decorar una casa, y como muchos somos básicos, ese accesorio gracioso en el baño de Homero Simpson puede hacerle gracia a tu invitada. Pero una cosa muy distinta es dejar que ese niño se externalice en todos los sentidos y que cualquier chica que invites se encuentra con una colección de juguetes (no sexuales) acomodados como si se tratara de un inventario de tienda de historietas. No, la vida no es como en The Big Bang Theory, Kaley Cuoco no va tocar tu puerta un día de estos.

 

4. Tu perro

No te alteres, no estamos diciendo que te deshagas de tu mejor amigo. Tu perro puede ser incluso el aliado perfecto para conocer mejor a una mujer, ya sea con el viejo truco de sacarlo al parque y que su adorable simpatía sea irresistible para algunas corredoras sexys, o porque el simpático recibimiento que le dará a tus invitadas las hará sentirse más cómodas en tu casa. Pero, por favor, cuando comience la acción en tu habitación, deja a al canino fuera del escenario. A ninguna mujer normal le gustaría un ménage à trois con tendencia zoofílica, tampoco tener a un espectador jadeando con la lengua afuera.

 

5. Tus sábanas

¿Sabes que debes cambiarlas, no? Una vez a la semana, lo más recomendable. Ninguna mujer te volverá a visitar si la hiciste desvestirse sobre varias manchas de pizza o de… ya sabes. Sentido común y, de nuevo, higiene.

 

6. Tus habilidades para besarla

Puedes ser alto y atlético, pero si no sabes besarla, vas a perderla. De verdad, pregúntale a esa amiga con que aún no has traspasado la línea de la amistad (le tengas o no le tengas ganas). Lo importante es que le preguntes a una mujer que le tengas confianza. Ella lo corroborará: besar es fundamental. Si constantemente, después de la primera cita o los primeros besos, ellas no vuelven a responder tus mensajes, es hora de reflexionar sobre lo que haces con tu lengua.

 

7. Tu diarrea verbal

Uno debe pensar todo lo que dice, no decir todo lo que se piensa. Eso es un principio básico de la vida que se aplica en especial en la relación de los hombres con las mujeres, y se agudiza a niveles desproporcionales cuando un hombre recién conoce a una mujer. Pongamos otro ejemplo: van al cine juntos y en la película sale un actriz famosa, digamos una Carrie Mulligan o Anne Hathaway, y para tu fortuna hace una escena desnuda. Entonces ella, al salir del cine y hacer el obligatorio intercambio de opiniones, te pregunta qué te pareció Carrie/Anne: aquí el error no es fingir que no te gusta nada, sino tu esmero por convencerla de que de verdad esa tipa no te atrae y le describes una lista de lo que consideras sus principales defectos físicos. No, no y no. No se les habla a las mujeres de caderas anchas, piernas cortas o senos desproporcionados.  ¡Menos de algún tipo de gordura! ¿Si así te refieres a una estrella de Hollywood, qué pensarás de ella cuando la veas desnuda?

Así que si sufres de “diarrea verbal”, si crees que la absoluta sinceridad no puede ser algo malo, es hora de que comiences a reflexionar, de lo contrario el otro lado de tu cama siempre será un lugar frío.

 

8. Tu lenguaje corporal

Nunca hagas este tipo de gestos cuando la estés conociendo:

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(Tampoco  tengas una foto así como foto avatar de Facebook, ¿quedó claro, no?).

 

9. Uso excesivo de palabras dulzonas

A ellas les gustan los hombres cariñosos y atentos. Pero, repetimos, todo tiene un límite. No le escribas cosas como: “quisiera estar allí contigo y cantarte ‘Yo te voy a amar’ de Nsync”. Empezando porque un tipo serio no escucha a estas alturas de su vida a Nsync, menos se lo dedicas a una mujer.  Distingue bien entre el romanticismo y el cursilerismo, a veces ella simplemente quiere que le digas cosas sucias y lo hagas como un hombre con cojones. Recuerda: quieres seguir teniendo sexo.

 

10. Tu ego

Felicidades si eres un tipo exitoso, con solvencia económica y una futura fortuna. Pero no se lo restriegues nunca en la cara a ninguna mujer. De nada te sirve manejar un Porsche si nunca tendrás a quien pasar buscando. Así, en una primera cita, evita hablar tanto sobre ti mismo y tu éxito, sobre el peso de tu Rolex o las movilizaciones de tus cuentas bancarias internacionales. No solo la aburrirás, sino que te considerará un verdadero cretino. Déjala hablar a ella, demuestra tu interés por su vida, tus anécdotas de éxito déjalas para tus clientes.

Esta crónica de la peor cita que ha tenido una mujer, escrita por Viviana Ruggeri, ejemplifica bien este último ejemplo.

 

Con información de MensFitness.com 

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