El desapego. Fuente de libertad

Escrito por @elevatupasion el 23 de marzo de 2015

Las causas de nuestra infelicidad se hallan en gran medida condicionadas por el apego a las cosas, a las personas y a las circunstancias. El apego es ese estado emocional que nos vincula a una cosa o persona determinada, con la creencia de que si no la tenemos no seremos realmente felices. Si revisamos nuestras vidas probablemente nos daremos cuenta que existe algo que no queremos soltar, que nos rehusamos a dejar ir, aunque en lo más profundo de nuestro ser estemos conscientes que no nos hace bien.

Durante la última década, el apego a la estabilidad material estuvo presente en mi historia personal. Muchos fueron los esfuerzos que llevé a cabo para obtener un título académico que me permitiera luego adquirir los recursos económicos que mejoraran mi calidad de vida. Cuando lo encontré, lejos de brindarme satisfacción ello se convirtió en una atadura, pues hacía todo lo posible y más por miedo a perder esa ansiada estabilidad que había logrado. Ciertamente, me coloqué al margen de mis prioridades y de mi búsqueda de realización. Cuando sentía que mi estabilidad económica se veía amenazada retornaba a situaciones con las cuales no me sentía estimulada, para preservar lo que “atesoraba” como indispensable en mi vida. Así, transcurrieron años postergado sueños a expensas de un apego que sin duda limitó mis posibilidades de expansión.

Recuerda que siempre que tengas miedo a perder algo, ello constituye un indicio para considerar que existe un apego. En tu balance personal puedes identificar ¿cuáles son los apegos que hay en tu vida? Podría tratarse de una pareja, un proyecto, el dinero, tu casa, tu trabajo, tus recuerdos, la familia, en fin, son diversos. Haz una lista de todo aquello a lo que estés apegado. Lo importante es que lo puedas precisar para hacer luego el trabajo de introspección.

¿Sabes cómo surgió ese apego que hoy posees? En gran medida nuestros apegos tienen una raíz cultural que se vincula a la idiosincrasia de la sociedad en la que nacimos, o también parten de nuestras propias creencias personales. Si observas a tu alrededor hay muchas personas que viven sin depender para ser felices de aquello que tú consideras insustituible. Quizás también tú mismo vivías en el pasado sin eso que hoy día crees necesario para sentirte bien. En mi caso, cuando mis recursos económicos eran muy limitados, la valentía y la capacidad de riesgo era mayor. No consideraba que aquello (estabilidad económica) que se convirtió en fuente de apego y de sufrimiento era necesario para experimentar nuevas vivencias. Por tanto, cabría preguntamos: ¿Cuántas oportunidades hemos dejado pasar por quedarnos inmóviles?, ¿Cuántos sueños hemos esquivado por miedo a perder algo?, ¿Cuánta libertad hemos cedido aferrándonos a situaciones que en el fondo nos hacen infelices?

Ahora bien, una vez identificados cuáles son tus apegos, a través de la toma de conciencia y los costos en términos existenciales y emocionales que ellos te han traído el próximo paso es, la liberación: soltar y dejar fluir. ¿Es tarea fácil liberarnos de los apegos? No, es un trabajo y un largo proceso. A mí me ha ayudado entender que nada en la vida es permanente. Nacimos y morimos, en ese devenir muchas situaciones también crecen y otros días se extinguen. Si bien no logramos percibirlo, todo cambia a cada minuto, aunque pretendamos hacer lo imposible por evitar esa transformación. La estabilidad material, si ese es tu apego, puede ser fluctuante. No puedes pretender tener un control absoluto, pues cualquier factor externo puede cambiarlo todo. Frente a ese hecho: ¿cuál sería tu alternativa: sufrir indefinidamente hasta que vuelva a ser como lo era antes o adaptarte a las circunstancias buscando nuevas alternativas?

Es importante tener claro que el deseo de retener a alguien o a una circunstancia resulta irracional y ello estará siempre condenado al fracaso. Aunque partamos de la falsa ilusión que somos nosotros los que tenemos y nos posesionamos de algo, en el fondo ese algo nos tiene presos a nosotros. La tarea consiste en liberarnos de las ataduras que condicionan nuestra existencia y que son el mayor foco de sufrimiento e insatisfacción. Cuanto más desapego experimentemos mayor será nuestra fuente de felicidad. Te animo a empezar ese gran trabajo personal.

Nos vemos la próxima semana.

 

Brirkellia Álvarez

Life coach y comunicadora. Construyendo un “Plan B” con pasión e inspiración.

Twitter: @elevatupasion

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