Encantamientos

Escrito por Un Tipo Serio el 4 de septiembre de 2012

¡Qué tal amigos! He aquí mi primer artículo, una oportunidad donde las ganas de escribir dejan al temor más atrás que a novato en Fórmula 1, ahora me lanzo a caminar entre las críticas (que siempre son constructivas) y también entre insultos (suelen ser divertidos y hasta podrían ser rentables si gano la demanda).

Comenzar una relación con las letras es como iniciar una de pareja o como vivir en un aeropuerto, o estar al volante en una carretera llena de huecos (Elije tu carretera favorita, aquí están las mejores representaciones de la Luna). Es posible que me quiera internar en un encantamiento, como tomarte un vino con quien te tiene deslumbrado y como dice Gabriel Rolón en “El Lado B del amor” te das cuenta que es solo el primer capítulo de una potencial relación…

Hasta hace poco veía al “desencantamiento” como la bronca que te agarras cuando ves que no era quien creía y ahora por culpa de este bendito libro (que no es ni de consulta ni autoayuda) puedo ver que es la etapa que está entre lo encantado y la realidad a elegir, o sea entre aquel vino y la posterior resaca donde juramos solemnemente que nunca más beberemos sino hasta la próxima vez (Haberlo sabido antes me hubiera casado menos veces y disminuido mi caudal de divorcios) Luego queda seguir escribiendo sobre el amor que pudiera construir, o el tango de quien queda en el recuerdo… Amor y letras o Amor con letras. Y siento que el amor y la pasión son mis encantamientos predominantes… y mis “mamonazos” más queridos….

Esta comparación entre las relaciones personales y mi pasión por las palabras me llevan por el mismo camino y si algo tienen en común es la ilusión de llegar a algo que me haga sonreír mientras “voy”. Cierto es que en Venezuela me es más simple sonreír que cuando vivía en Buenos Aires, donde mis primeras sonrisas fueron frente a un odontólogo y sólo cuando me ponía una lámpara en la cara y un taladro más cerca… Así comencé a sonreírle a la adversidad… Sí o sí.

En Venezuela vengo viviendo entre encantos y desencantos con la misma sonrisa natural que me nació cuando llegué. ¡Hasta Pronto!

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