Esa energía vital, llamada: propósito

Escrito por @AlvaroRPK el 11 de noviembre de 2015

Tengo un programa de radio que va al aire todos los días, tengo una casa de la cual ocuparme, tengo cuatro perros adoptados, dicto conferencias y en el último año he recorrido prácticamente toda Venezuela para presentarlas, escribí un libro y lo publiqué, llevo una campaña en redes sociales que ahora se ha convertido en un movimiento, en cada espacio de incidencia pública tengo clientes a los cuales atender, tengo amigos que tienen problemas y requieren mi atención y mi tiempo, tengo gente que me dice que desea desarrollar “algún proyecto conmigo” y procuro no desatender, no dejar de escuchar; trabajo con cuatro mujeres y cada una de ellas atiende algo importante de mis proyectos profesionales, tengo que hacer más ejercicios, ahora me propongo escribir una columna quincenal, tengo que dejar el azúcar de la cual soy adicto, tengo que dormir 8 horas diarias como mínimo para mantenerme en mi mejor versión… (y la lista podría continuar).

Frecuentemente me encuentro a personas que aseguran estar permanentemente cansadas, que no salen de un “sube y baja” emocional y que típicamente en su interior reposa una pregunta: ¿por qué hago lo que hago? No intento ponerme de ejemplo, pero la verdad es que no me identifico con nada de eso. No es que no tenga momentos de angustias, estrés o tristeza, son estados emocionales de los que nadie escapa, pero no dejo que se apoderen de mí. La primera respuesta que se me ocurre a la pregunta antes mencionada, es: ¿por qué no?

Hacer lo que hago, me emociona, me hace feliz, no me pesa… Esta columna, la estoy escribiendo a las 9:16 de la noche y para nada considero que estoy restándome tiempo que podría aprovechar en algo mejor o más placentero. Permanentemente, siento que estoy cumpliendo una misión que atiende a propósitos superiores a mi mismo o al “deber ser” y esa convicción me da energía, una energía vital e inagotable, además, cuando esa energía falta, me sirve de radar para entender que debo ocuparme de otra cosa.

Esa energía, me gusta llamarla: propósito. Comparto absolutamente aquella teoría que asegura que todos tenemos un propósito en la vida, tal vez no uno, sino muchos, pero hay algo especial a lo que estamos llamados. No todo el mundo tiene la suerte de conocerlo, de identificarlo a tiempo y de tomar decisiones en función de su consecución, pero nunca es tarde. Conocer nuestro propósito es algo que puede tomarnos la vida entera, pero no es necesario y para ello quiero ofrecerte algunas herramientas:

 

  1. Identifica aquello para lo que eres bueno/a: Todos tenemos algún talento especial y estoy convencido de algo: nadie viene al mundo sin las herramientas necesarias para alcanzar su propósito. Si eres bueno o buena en algo, por ahí tal vez es el camino.
  2. Identifica aquello que eres capaz de hacer gratis: Hay algo que no te pesa para nada, que has hecho por otras personas por pura satisfacción, que te hace simplemente feliz, ¿qué es?
  3. Vamos más allá: Identifica aquello por lo que serías capaz de pagar para poder realizarlo. ¿Hay algo que te guste tanto hacer?
  4. Identifica aquello en lo que se te van las horas y no te das cuenta: ¿no te ha pasado alguna vez que el tiempo se te va desempeñando una tarea y tal es el placer y la concentración, que no pudiste percatarte?

No todas las herramientas aplican para todos los seres humanos, pero si hay algo que he identificado en las personas más exitosas y optimistas que conozco, es su fuente inagotable de energía y ánimo. Esa energía vital, que me gusta llamar: propósito, para el que no hay tiempo ni “horarios de oficina”.

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Alvaro Pérez-Kattar

Comunicador venezolano. Socio-Fundador de UnTipoSerio®. Más en alvarorpk.com. #AquiNoSeHablaMalDeVenezuela

Twitter: @AlvaroRPK

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