La procrastinación: ¡Seguro mañana empiezo!

Escrito por @elevatupasion el 2 de julio de 2016

¿Dejas para mañana lo que puedes hacer hoy? ¿Creas excusas de toda índole para no empezar una tarea importante que necesitas hacer? ¿Te distraes durante largas horas viendo la televisión, revisando las redes sociales en el celular o simplemente durmiendo sin iniciar tus deberes? Si has dado una respuesta afirmativa a alguna de estas interrogantes, tienes el pase de entrada al club de los procastinadores. ¡Bienvenido! Formas parte del inmenso número de personas que vive en permanente procrastinación, un término que se refiere a la conducta en la que decidimos aplazar incesantemente una actividad y la reemplazamos por otra que percibimos más placentera, agradable o divertida.

Si bien la distracción o el ocio son recomendables para el ser humano por sus efectos beneficiosos sobre la salud mental, el exceso del mismo resulta contraproducente y se puede convertir en un obstáculo para la productividad y el logro de las metas. ¿Cuántos  estudiantes pasan la noche previa a un examen repasando el material porque estuvieron todo el día conectados a un videojuego? O qué decir de ejecutivos que tenían quince días para presentar un informe y justo dos días antes de su entrega empezaron a redactarlo. Son muchos los casos de procrastinación. Ahora bien, las consecuencias siempre suelen ser negativas. Aunque se pueda estimar que se ha salido airoso de la situación, ya sea porque fue aprobado el examen o se alcanzó a entregar el informe en la fecha pautada, la enorme carga de estrés y ansiedad que acumula el organismo, por la presión ante la falta de tiempo, genera cuadros físicos y mentales muy nocivos, lo cual conduce a un fuerte agotamiento y a una sensación de culpabilidad, que podían evitarse con voluntad y determinación.

¿Qué hacer ante esta situación? Aquí te dejo algunas herramientas de mi Plan B que espero practiques para eliminar la postergación en tu vida:

1. Ten claridad en el enfoque: es vital que aclares muy bien hacia dónde te diriges, esto es, determina cuál es exactamente la meta-macro que deseas logras. Si tu mayor propósito es aprobar un curso, obtener un ascenso laboral o presentar un trabajo de grado, debes saber que para alcanzarlo es necesario cumplir tareas consecutivas y de menor complejidad que te permitirán avanzar hacia esa máxima meta. El tener claro ese objetivo te impulsará a dar hoy mismo los primeros pasos.

2. Enciende la pasión: es necesario que te preguntes: ¿Para qué pretendo esa meta? La respuesta te conducirá a encontrar las razones que te movilizan. Por ejemplo, si tu propósito es mantenerte en forma, puedes señalar muchos “para qué”, entre ellos, sentirte más saludable, verte más atractiv@, estar más flexible, retrasar el envejecimiento, etc. Teniendo presente en todo momento el resultado que deseas, ello se convertirá en el combustible que hará renacer en ti la motivación y la voluntad para iniciar ahora tu tarea.

3. Usa la técnica de “son solo unos minutos”: dicha técnica fue comprobada por la psicóloga rusa Bluma Zeigarnik. Plantea que al cerebro le cuesta empezar algo, experimenta cierta ansiedad, pero que una vez inicia, también le es difícil dejar la tarea inconclusa. En consecuencia, cuando te dispongas a hacer una caminata por ejemplo, y el hastío sobrevenga, prepárate para que sean “solo unos cinco minutos” y empieza a caminar. Cuando ya estés en plena actividad, quizás ocurra que, después de los cinco minutos, desees seguir caminando, porque percibes que no es tan difícil o duro como lo pensaste al inicio. Así engañarás de algún modo a tu cerebro y vencerás la resistencia que supone comenzar algo.

4. Modera lo que te dices: elimina las palabras “tengo” o “debería” ya que ellas imprimen una fuerza pesada al hacer algo. Por el contrario utiliza “elijo”, “opto por”, “decido”. Tampoco digas “voy a tratar de”, “voy a intentar hacerlo”, ya que no son más que promesas o esperanzas de algo. Si te digo “intenta mover una silla” no podrás hacerlo jamás, porque siempre estarás “intentando” moverla. Así que afirma: “lo voy a hacer”. Y sobre todo, lo más importante: ¡Hazlo!, enfréntate, rétate a ti mismo.

5. Elimina tus distracciones: seguramente al leer este artículo ya estarás reflexionando sobre cuáles son aquellas acciones que provocan en ti distracción. Te sugiero que tomes nota de ellas y el tiempo que pierdes en las mismas; en cuanto las hayas detectado, crea estrategias para alejarlas de ti. Por ejemplo, si te distrae mucho ver la televisión o leer las redes sociales por el celular, programa una hora concreta del día para hacerlo. De allí que mientras trabajas podrás mantener apagado el televisor o mantener alejado el teléfono, teniendo presente que en algún momento de ese día podrás dar rienda suelta a tu distracción.

6.Desglosa las tareas: lleva una agenda, toma nota de cada actividad por realizar y divídela en partes. Comienza por aquella que te resulte más fácil de hacer. Será más llevadero ejecutarla de forma fraccionada. Una vez la vayas cumpliendo paso a paso, tendrás mayor tranquilidad y la satisfacción de saber que ya has emprendido el camino.

7. Saca de tu vista las tareas que consideres más sencillas: generalmente, lo que apreciamos como más rápido de hacer lo dejamos para después, como por ejemplo, ordenar algunos documentos, fregar los platos, hacer una transferencia bancaria, etc. Luego observamos que al acumularse esas pequeñas diligencias se convierten en una preocupación. Así que cuando se presenten sácalas de tu vista de inmediato. Aunque al principio puedan ser de menor relevancia, pasado el tiempo podrían ser grandes dolores de cabeza e intervenir en tus metas-macro.

8. Aleja el perfeccionismo: si eres de los que tienes altos estándares y expectativas, este punto es para ti. No caigas en lo que se denomina “parálisis por análisis”. No esperes tener las condiciones ideales de tu vida para iniciar lo que te propones. Recuerda que el que analiza en extremo, siempre verá más obstáculos para empezar. Todo es perfectible pero si no comienzas, jamás podrás mejorarlo.

Es cierto que existen actividades en las que la postergación no constituye un mal de dimensiones mayores; no obstante, en ocasiones la procrastinación ha sido crucial en la vida de muchos. Qué decir de aquellos que postergan el amor a expensas del hombre o la mujer ideal, los que aplazan la felicidad y la alegría porque aún no encuentran la estabilidad financiera que anhelan, los que postergan durante años tomar una decisión de ruptura ante un matrimonio vacío o los que posponen su verdadera vocación. En fin, todos debemos pasar por esa reflexión y preguntarnos ¿Cuan procrastinadores hemos sido en nuestras vidas?, ¿Cuántos sueños se han quedado en el tintero de los recuerdos esperando el día perfecto?, ¿Cómo serían nuestras vidas en la actualidad si pudiéramos experimentar alguno de esos sueños que alguna vez imaginamos?

Recuerda que el tiempo es un recurso no renovable. Si continúas dejando para mañana lo que puedes hacer hoy, las posibilidades de éxito y superación estarán cada vez más alejadas de ti. Ahora es el momento de tomar acción, pues como mencionó el filósofo Séneca “Mientras se espera vivir la vida pasa”. Tenlo en cuenta.

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Brirkellia Álvarez

Life coach y comunicadora. Construyendo un “Plan B” con pasión e inspiración.

Twitter: @elevatupasion

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